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“Una Vida Pura” es una práctica de purficación de karma negativo con la intención de lograr la iluminación.

La toma de preceptos se realiza a las 6.30 de la mañana. Si deseas tomar los preceptos deberás hacerlo:

  • en ayunas
  • bañado y vestido con ropas limpias
  • sin perfume, sin maquillaje y sin ornamentos (como aros, collares, etc.)

El ayuno es una parte importante de la práctica. Podrás comer sólo una vez al día antes de las 13hs. Se recomienda no tomar los llamados alimentos negros, como carne, huevo, cebolla, ajo, picante, especias fuertes, etcétera. El resto del día podrás tomar líquidos pero es mejor evitar mate y café.

No se debe fumar, beber alcohol, escuchar música, cantar, bailar ni tener cualquier actividad sexual por 24 horas.

La importancia de purificar

Esta práctica para recibir y mantener los ocho preceptos mahayana por un día y una noche es un ejercicio especial de disciplina moral que se realiza con la intención de convertirnos en una persona pura para adquirir la capacidad de ayudar a los demás a ser felices.

La esencia de este ejercicio consiste en tomar los ocho preceptos y guardarlos puramente durante veinticuatro horas.

Esta práctica nos ayudará a resolver los problemas de la vida cotidiana, porque gracias a ella evitaremos crear causas de sufrimiento y sembraremos semillas que nos harán obtener renacimientos afortunados en el futuro.

Debido a que este ejercicio se realiza con la motivación de beneficiar a los demás, es un método muy poderoso para purificar el karma destructivo. Es también un medio para acumular méritos (karma positivo) y una causa para alcanzar la insuperable felicidad de la iluminación.

Cuando tomamos los ocho preceptos mahayana, prometemos de manera explícita abstenernos durante veinticuatro horas de las ocho acciones siguientes:

  1. Matar
  2. Robar
  3. Tener cualquier actividad sexual
  4. Mentir
  5. Tomar intoxicantes – alcohol, tabaco y drogas
  6. Tomar alimentos después de la comida
  7. Sentarnos en tronos o asientos elevados o lujosos
  8. Usar perfumes u ornamentos, cantar, bailar y demás acciones motivadas por el apego

Estas ocho acciones son meramente simbólicas porque, en realidad, durante estas veinticuatro horas prometemos abstenernos de toda acción que no sea virtuosa.